Comercialización eléctrica 2026: claves para entender la próxima etapa del sistema energético

Comercialización eléctrica 2026: claves para entender la próxima etapa del sistema energético

¿Por qué es necesaria una reforma regulatoria? fue la primera pregunta planteada a los panelistas Vannia Toro, CEO de Copec EMOAC, Eduardo Andra, secretario ejecutivo ACEN, Sebastian Novoa, CEO de Evol, Rodrigo Moreno, profesor de la U de Chile y director centro de enegía ENLACE y Miguel Iglesias CEO de EnergyAsset en el Dialogo ACEN 2026.

Uno de los consensos más transversales del encuentro fue que el marco regulatorio actual ha quedado atrás respecto a la evolución del sistema. Tal como se planteó en el panel, la regulación fue diseñada hace décadas, bajo un contexto donde no existían los actuales modelos de negocio, no había digitalización a escala y la participación de los clientes era prácticamente inexistente.

Hoy, ese escenario cambió radicalmente: en este contexto, se vuelve necesario avanzar en una reforma que permita abrir gradualmente el mercado regulado, con salvaguardias claras y que incorpore la figura del comercializador puro, separada de la generación, promoviendo así un entorno donde nuevos actores puedan competir en igualdad de condiciones.

De la generación a la demanda: el nuevo foco del sistema eléctrico

 

Existe una alta coincidencia en el diagnóstico del sector. Tal como se señaló en el encuentro, el sistema eléctrico chileno ha avanzado por etapas: “Primero, la transformación de la generación, con una alta penetración renovable. Luego, el fortalecimiento de la transmisión”.  Hoy, el desafío se traslada hacia una tercera etapa: distribución y demanda, donde se concentra la próxima ola de transformación.

Chile cuenta hoy con una matriz eléctrica altamente renovable, pero el punto crítico está en cómo esa energía llega y es utilizada por los clientes. En este nuevo escenario, la red de distribución deja de ser solo infraestructura y evoluciona hacia: Una plataforma habilitante de servicios energéticos, un espacio de interacción entre mercado y consumidor y un sistema que permite tomar decisiones basadas en señales de precio y demanda

El rol estratégico de los comercializadores 

En esta nueva etapa, los comercializadores cumplen un rol clave como articuladores del sistema. Más allá del suministro, su aporte será fundamental para impulsar la electrificación, gestionar riesgos de precio y habilitar nuevos modelos de negocio energéticos

Comercialización: habilitar el mercado, no sobre regularlo 

Otro de los puntos relevantes del encuentro fue la necesidad de avanzar con foco en el desarrollo del mercado, evitando una sobrerregulación que limite la innovación. 

En esta línea, se destacó que la regulación debe habilitar soluciones, no definirlas de antemano y que el desarrollo de la comercialización debe ir por delante, acompañado por normas que faciliten su evolución 

Este enfoque refuerza la idea de que la transición energética requiere marcos flexibles, capaces de adaptarse a nuevos modelos y tecnologías. 

Apertura del mercado: necesaria, pero no suficiente 

La reducción del límite de potencia para ampliar el acceso al mercado libre fue identificada como una medida positiva, pero insuficiente por sí sola. Si bien permite que más empresas accedan a mejores condiciones de suministro y aumentar la competencia en ciertos segmentos aún presenta limitaciones relevantes. 

Para avanzar hacia un mercado competitivo se necesitan además información clara, transparente y comparable y resguardos ante la salida de comercializadores, sumado de nuevos mecanismos que aseguren continuidad de suministro.  

La conclusión es clara: la competencia no se logra solo abriendo el mercado, sino construyendo condiciones habilitantes para que funcione correctamente. 

Contexto internacional: señales que refuerzan la transición energética 

El escenario global, marcado por alzas en combustibles fósiles y tensiones geopolíticas, sí genera efectos en el sistema eléctrico como aumentos en costos marginales, especialmente en horarios nocturnos y la presión en costos de tecnologías clave. Sin embargo, en Chile estos impactos son más acotados, debido a la alta penetración de energías renovable y el uso de contratos de largo plazo.  

Más relevante aún, este contexto refuerza una conclusión estructural, donde cada alza en los combustibles fósiles evidencia la necesidad de avanzar hacia una matriz más electrificada y basada en recursos propios. 

El gran desafío: electrificar la demanda. El sistema eléctrico chileno ya avanzó en transformar su matriz de generación. El desafío ahora es distinto: llevar esa transformación hacia el consumo energético del país. Esto implica acelerar la electrificación en sectores como transporte, minería, industria. 

Y en este proceso, el desarrollo de un mercado de comercialización moderno será clave para acompañar a los clientes en su transición, entregar soluciones energéticas competitivas, gestionar la complejidad del nuevo sistema 

El encuentro de ACEN deja una señal clara: la transformación del sistema eléctrico chileno entra en una etapa decisiva.  La regulación debe actualizarse, el mercado debe abrirse, pero con resguardos, con los clientes en el centro. Y, sobre todo, se requiere avanzar hacia un sistema donde la energía no solo se genere de forma limpia, sino que también se utilice de manera inteligente, flexible y eficiente.